Por Javier San Martín -Shaf-
Siguiendo la corriente en la que llevo un par de años inmerso, basada en la creación de esculturas en base a estímulos afectivos y empresariales, esta vez propongo una pieza para la que fue mi casa (viví durante muchos años y mi madre sigue viviendo allí), para la que es mi refugio, la playa y para el que es mi más preciado recurso simbólico: el viento. Para ello propongo tres paralelepípedos de arenisca que descansen sobre la arena de la playa y que, una vez hayan sido esculpidos por el viento, la lluvia y el paso del tiempo, sean puestos a cubierto como obras realizadas por la Madre Naturaleza. |